23 de Julio 2023. Paseo por Italia
Después de desayunar con las hermosas vistas y
comprar pan en el pueblo, cogimos carretera y manta con destino la región de la
Puglia, en el tacón de la bota de Italia, donde cogeremos el ferry a las 10 en
Brindisi, para cruzar a Igoumenitsa, Grecia.
Aprovechamos las horas que teníamos extra para
hacer un par de visitas turísticas en la zona de la Puglia, Alberobello y
Locorotondo.
En la llegada a Alberobello nos sorprendieron las curiosas construcciones en forma de neveros, con tejados de piedra. Luego aprenderíamos que esos son los llamados Trulli, construcciones típicas de toda la zona realizadas con piedra caliza sin mortero con un tejado en forma de cúpula de piedra que concluye en un penacho.
Leemos que las construían así para
evitar pagar impuestos durante la edad media. Los habitantes de estos Trulli se
avisaban entre ellos de la llegada del recaudador y simplemente quitando una de
las piedras, el tejado se derruía quedando un montón de piedras irreconocible
como vivienda. De ese modo se evitaban pagar impuestos por las casas construidas. Luego las volvían a reconstruir fácilmente. Son patrimonio de la
humanidad desde 1996.
Alberobello es un pueblo impresionante, las casas
en la zona vieja son todo Trulli bien conservados, encalados en blanco y
construidos sobre la ladera de la montaña lo que le dan un aspecto de cuento de
hadas. La pena es que llegamos a las 3 del mediodía, en plena ola de calor, de
modo que el cuerpo solo nos pedía sombra y mucha, pero que mucha agua…
Comimos allí en una terraza del Restaurante Vida,
una comida cara y de mala calidad: 42€ para una lasaña y una ensalada…
La visita al pueblo fue rápida debido al calor.
Locorotondo lo disfrutamos algo más, ya que sus
estrechas callejuelas hacen que esté prácticamente todo en sombra, haciendo más
agradable la visita. Este pueblo no tiene Trulli, pero está todo perfectamente
blanco y encalado y las callejuelas intricadas y las casitas diminutas le dotan
de un gran encanto. Además, al contrario que en Alberbello, no se ve tan
preparado para el turismo y se aprecia que todavía las casas están habitadas
por locales.
De ahí nos fuimos ya a Brindisi para coger el Ferry a Igoumenitsa. Cenamos en la cola y subimos los primeros al Ferry. Este nos había costado lo mismo que el de Barcelona por la mitad de tiempo, al subir al ferry entendimos por qué… Cabina de lujo y barco de mejor nivel que el anterior.
Una pena que pasamos la noche, de modo que aprovechamos poco las
instalaciones. Además, por la noche la insistente alarma que tenía puesto el
vecino, no me dejó pegar ojo…
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